martes, 28 de septiembre de 2010

Clavos en el Corazón

Hoy recuerdo con mucha tristeza que a veces sin pensarlo y actuando por enojo, coraje o dolor he dicho palabras que han lastimaado a la gente que amo, y es que una palabra duele mucho mas que un golpe y una vez dicha aunque quisieras borrarla de la mente no se puede menos cuando llegamos a herir hasta el corazón y en una ocasión leía una reflexión

Había una vez un niño que tenía muy mal carácter, su padre le dio una bolsa con clavos y le dijo que cada vez que perdiera la paciencia, debía clavar un clavo en la cerca.
El primer día el niño había clavado 37 clavos en esa cerca; al paso de las siguientes semanas, mientras aprendía a controlarse, el numero de clavos puestos en la cerca empezó a aminorar. El niño descubrió que era mas fácil controlar su temperamento que estar poniendo clavos en la cerca.

Finalmente llegó el día cuando el niño por completo ya no perdió el control. Vino y se lo dijo a su Padre y el padre indicó al niño que ahora sacara un clavo por cada día que había podido contener su enojo.
Los días pasaron y el niño pudo al fin terminar y fué y dijo a su padre que ya todos los clavos habían sido sacados.
El Padre tomó al niño de la mano y lo llevó junto a la cerca y le dijo: Lo has hecho muy bien, hijo mio, pero mira todos esos hoyos en la cerca. La cerca ya nunca será la misma.
 

Cuando ofendo de palabra en cualquiera que sea mi estado de animo, esas palabras dejan una cicatriz. Podemos enterrar un puñal y sacarlo, no importa cuantas veces digas que lo lamentas, la herida va a permanecer allí, una herida verbal puede nunca llegar a sanar.
 

Y esto lo pensaba por que el día domingo los jóvenes de la iglesia presentaron un drama donde se enfatizó un versículo de la Biblia "...habla Jehová: Crié hijos, y los engrandecí, y ellos se rebelaron contra mí." cuando leo estas palabras expresadas por Dios mi corazón se compunge y es inevitable que las lágrimas broten, cuantas veces he clavado en el corazón de mi Señor con palabras o actitudes que le lastiman y le entristecen, Bendito sea mi Dios que es Fiel y Justo para Perdonar, pero meditemos y no entristezcamos al Dios Todopoderoso ni lo provoquemos a ira.
¡Oh, Adoradle, Magnificadle! Digno es de todo mi Amor.