Ese es el titulo de uno de mis libros favoritos, donde aprendí que es maravilloso dejar que Dios supla cada necesidad que surge en tu paso por la vida, quizás de pequeñas ideábamos muchas cosas como parte de un sueño de hadas, soñamos con un príncipe y nosotras a su lado con un hermoso vestido blanco y largo hablo de nuestra boda, o también dentro del armario de juguetes siempre esta nuestra muñeca que es como nuestra hija, la peinamos, la cambiamos, le damos de comer y hasta la sacamos a dar la vuelta tomada entre nuestros brazos, y de esa manera soñábamos el momento de ser mamá. Para mí esos dos sueños hoy son una realidad porque creo fielmente que Dios quien es Omnisciente lo vio como una necesidad para mí y por eso me permite experimentarlo, Él nos bendijo con la dicha y dulce espera de una bebé; los meses transcurrieron y en algunos momentos pareciera que fueron muy lentos ya ansiaba conocer a ese bebé, que dentro de mí, el Todopoderoso formaba y detallaba lo que hoy caracteriza a mi pequeña; hoy, al ver a mi nena no tengo palabras para describir la Grandeza de mi Dios.
Recordaba las palabras que hace unos meses mi hermana Isa escribía en su blog y hoy es una verdad constante en mi pensar “para mí, mi nena, es la nena mas hermosa”.
Llegado el momento final de esa dulce espera, no es fácil, nada fácil y es cuando llegamos a comprender y agradecer a nuestra mamí todo su amor, pero como muchas lo han expresado hoy me uno a ellas “vale la pena tanto dolor” y hoy les presento a mi pequeña, a la herencia de Jehová, tarea nada fácil cuidar y administrar la herencia de Jehová.
Es admirable, Él la creó,
Es admirable, Él la diseño,
Él con su dedo la dibujo,
Y ese rostro, que bello formó
Es admirable, así es mi Dios.


